viernes, 5 de septiembre de 2008

Declaro mi renuncia al pop




Sí, sí, sí, Madonna viene a Chile. Pero los años de espera han sido largos y, contrariamente a la eterna aunque gratificante espera de Pearl Jam, el amor por la más diva de todas ha ido decayendo. Es que la verdad los últimos discos ya poco importan y su multifacética imagen ya no es tan multifacética como antes. Ya no sorprende a nadie, más que por su magnífico estado físico a la edad que tiene. A pesar de los constantes reproches de mis amigas de infancia, con quienes solía bailar al ritmo pegote de sus canciones añejas, he decidido desistir. No voy a ir; me niego a pagar por ir. O pago mucha plata por ver el show como se debe, cosa que me parece de una inconsciencia feroz sabiendo que hay gente que con ese dinero sustenta a toda su familia por un mes entero, o simplemente pago lo menos por ir sólo a escucharla y verla chiquitita de lejitos y mayormente por una pantalla. Prefiero, en ese caso, ver el DVD después, desde mi sillón, cómoda y en mi casa. Ni mencionar todos los problemas para conseguir entradas. La gente como que se volvió loca y aquellos que venden las entradas también. Increíble el lío con los auspiciadores ,que se apropiaron del derecho de la gente común a asistir al show. Y como si fuera poco difícil para mí tomar esta dura decisión, me anuncian que se viene un segundo concierto. Más plata para la vieja esa, para que se haga más mina y envidiable para las rechonchitas como yo. Pero no cambiaré de opinión. A menos que alguien se raje, yo no pagaré esa cantidad por esa calidad. Ya no me gusta la música comercial, créanlo o no. Aunque fueron esas mismas cancioncillas las que me iniciaron en mi gusto por la música, evolucioné. Ya no soporto escuchar estribillos de esos que se repiten mil veces en la canción de 4 minutos y que se te quedan impresos en la mente hasta cuando no quieres pensar en nada. Les tomé odio. Ahora emprendí el difícil, pero completamente gratificante camino, de buscar la innovación en lo que respecta a la música. Para aquellos que no sepan de lo que estoy hablando, me refiero a investigar en profundidad respecto a aquellas bandas, o solistas en su efecto, que son los responsables de la evolución musical y su complejidad. No olvidemos que en cada época ha habido, a pesar del surgimiento de la música comercial, un destacado grupo de exponentes musicales que ha revolucionado por completo la música del momento. Éstos, se mantienen muchas veces, y ahora en aumento, lejos del ojo común de la gente, en este caso el oído, porque probablemente no los tocan todos los días en la radio, ni aparecen sus entrevistas en la tele, ni posan, cual modelo, para las revistas. Son los más “piola” del asunto, pero a su vez los más wenos. Y me refiero particularmente al rock.


Cada época, como decía antes, tiene los suyos. En el pasado, años 60 en este caso, y con mucha suerte para la gente de su tiempo, estos músicos se hacían rápidamente conocidos, más que nada por sus comportamientos en su condición de ser los primeros rockstar. Jimmy Hendrix, Jim Morrison y The Doors, Janis Joplin, Jefferson Airplane, The Grateful Dead, qué buenos tiempos aquellos… Acá tuvimos nuestro poco de psicodelia también, con Aguaturbia, por ejemplo, que nos abasteció de buena música y calidad comparable a sus pares en el extranjero. Más adelante siguieron otras bandas, ya en los 70´s y 80´s Joy Division, que personificaba el sonido punk rock, semi sintetizado de la época. De ahí en adelante, en los ochentas, una pequeña desvirtuación (esa palabra la inventé) debido a la onda de la época, aunque tuvo buenos exponentes, y visionarios además, como Jane´s Adiction, Y así sucesivamente, después, en los 90´s, nos encontramos con el grunge, que también fue una buena época musical, ya que por milagro la buena música tenía lugar en canales como MTV y en las radios, aunque eso pronto acabó y fue sustituido por el mal pop que surgió a mediados y fines de los 90. Así, ahora nos encontramos en una época repleta de reggaetón y, la música proveniente de los Estados Unidos que solía ser proveedora de exponentes de calidad, ahora es francamente deplorable. Un hip-hop vendido al sistema, quitándole toda la gracia de sus raíces y un rock pop que desvirtuó por completo la palabra rock. Todo esto a pesar de que sí existe muy buena música, pero que lamentablemente no vende tanto como lo otro. Y es por tooooodo esto que no pienso ir a Madonna; por defender la buena música aunque me duela. Porque a pesar de todo lo malo que hay, sí existen bandas que valen la pena y que salen día a día en el extranjero y en nuestro país, y que jamás nos cobrarían esa cantidad de dinero por ir a verlos; porque lo que importa es la música principalmente y no el show. El show debería ser un complemento, no lo esencial. Si quiero ir a ver un show, voy a ver Cirque du Soleil, que anda por ahí con el precio, pero eso si que es un buen show. Para ir a ver viejas añejas, mejor miro a mi abuela y me sale gratis.